Es digamos demasiado mezquino el tiempo que corre tan de prisa y que no nos permite hablar de algunas cuestiones actuales en dentro al complejo universo del arte contemporáneo, precisamente porque también en el arte hoy por hoy las cosas pasan con una rapidez inusitada sin duda por el impiadoso avance de las nuevas tecnologías que ha terminado por introducirse en todos los aspectos de la vida social humana.
Es imposible creer que el arte esta aislado de semejante vorágine que los nuevos visionarios del futuro del arte buscan expresar y defender ya sin ningún tipo de límites éticos y estéticos.
¿Como podemos llamar a alguien que usa cuerpos disecados de animales de gran porte y los cuelga con un sistema de poleas de los techos presentándolos como Arte posmoderno? ¿U otro que los encierra disecados y despellejados en bolsas de cosméticos haciendo un composé de esos seres condenados? ¿En que lugar del espíritu puede encerrarse una idea aun mas extravagante como la de plastificar cuerpos humanos y luego exhibirlos con el apoyo incondicional de un publico ávido de morbosidad?
¿Deberíamos ignorar a quienes en nombre del arte, se sacan fotografías auto flagelándose o a los que practican el masoquismo y el canibalismo y para ello recurren a un registro de filmaciones como secuencias de una ficción desalmada pero devenida a una escala tan real que termina por provocarnos cierta remordida angustia? ¿Estos son artistas o provocadores?
Hagamos la salvedad de que en cierto sentido, el arte nos ayuda para narrar y comprender el pasado, para dar a conocer y plasmar la sociedad es decir sus mesuras y deslices y denunciar aquello que esta mal, aquello que atenta contra nuestros derechos inalienables. No obstante y esto tiene que quedar muy en claro que el arte también es un espacio que se presta para la manipulación provocado por los marchand (comerciantes) actuales bajo la sombra de las grandes corporaciones que controlan todos los movimientos artísticos para satisfacción de las órbitas de los poderes económicos reinantes.
Sin duda que los artistas actuales continúan revelando las distorsiones sociales, pero hasta que punto se esta libre de creer que así es. Deberíamos aquí pensar en que cada uno de nosotros sabe perfectamente que esta bien o que esta mal a menos que la demencia haya hecho estragos de nuestras razones. Y la belleza es otro tema que parece ser un capitulo resuelto en el arte contemporáneo, pues ya ha dejado de tener importancia alguna, digamos que lo bello es un disvalor que no tiene cupo en sus creaciones. Transgredir es la palabra que no puede caerse de sus obras, sin embargo después de la belleza muerta del arte actual nos queda lo siniestro, las revelaciones inesperadas de la maldad subyacente en un arte que no tiene sentido, donde basta sazonar con semiótica toda incongruencia para dar salvación a lo que es inútil de toda perspectiva o futuro. Quizá sea necesario ahondar en el arte del británico de origen irlandés, Francis Bacon (1909 – 1992) que ya sentaba precedente de lo siniestro en muchas de sus obras donde los cuerpos y los rostros se quedan como detrás de un velo, como fantasmas de un ensueño psicológico, pero es licito para este artista según lo cual el comprendía que el arte debía “sentirse” no venia a proponernos nada con sus obras, tampoco pretendía que su trabajo fuese analizado o interpretado por los teóricos, decía que no hay que comprender la obra de un artista sino analizar que produce esa obra en nosotros mismos, en nuestra experiencia perceptiva, en nuestra mas intima sensibilidad.
Los cambios se avecinan y es lógico pensar en ello como un avance, pero en este sentido el artista actual se encuentra en una diatriba difícil de resolver pues si nos propone una experiencia estética y sobrepasa los limites, puede que esa experiencia sea un viaje hacia su infierno personal que termina en un revés para los espectadores que culmina por ver a ese artista y su arte como un fenómeno de circo, que tarde o temprano a mas allá de las impresiones solo puede producir rechazo.
Pero todavía tenemos que acomodar una respuesta valedera en el nuevo universo del arte, a toda esta larga serie de interrogantes y por supuesto que seguirán las controversias en torno a este debate.
Nosotros pensamos que el arte en si mismo significa encuentro, dialogo, comunicación, un anhelo de establecer un puente entre el cuerpo, la mente y el espíritu, una experiencia que lleva hacia la libertad de sentirse bien, nadie puede considerarse encantado al mirar cadáveres plastificados, ni laceraciones fotografiadas, ni el arte caníbal tan de moda en Internet,( que dicho sea de paso decidimos no aportar aquí imágenes de esas obras que atenten contra la integridad de los lectores), sin embargo no podemos dejar de interpretar estos oscuros prodigios como un síntoma de la degradación de la inteligencia, una rara virtud ya difícil de encontrar en los nuevos y por un minuto, celebres artistas.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Sobre Salones, Concursos, Premios y El Arte Como Forma de Vida
Nadie quien se precie de artista serio puede esperar que a partir de participar en Salones o Concursos su carrera tome relevancia, haber si nos entendemos, los premios y concursos en el arte no son una competencia, no es una maratón, ni siquiera un juego con reglas preestablecidas, se trata simplemente de promoción cultural a veces oficial o no, pero para que quede claro en materia de arte no se puede establecer un patrón, una cinta métrica de razones anunciadas y matices determinados, no existe una especie de tabla rayana de ganadores y perdedores ¿Que hubiese hecho entonces el pintor frances Paul Cézanne que fue muchas veces rechazado en mas de un Salón? y sin embargo su vehemencia y creer en si mismo le dio a su trabajo una preponderancia que no tiene punto de comparación en la historia del arte universal.
Así pues no siempre los Salones, o Concursos posicionan a un artista porque frecuente, se establecen ciertas pautas para quien decide participar en estos; pero la mayoría de las veces esas pautas se contradicen con las visiones o con la manera de comunicarse de los mismos, ni siquiera coinciden por lo general en la temática que les da brillo a sus obras y que deben acomodar para ser favorecidos, hay todo un andamiaje existencial que se cae hacia lo ético y lógicamente en esa muy personal escala de valores que cada cual lleva muy adentro y que debe ser dejada de lado en mas de las ocasiones a la hora de decidir participar; indudablemente queda en cada uno establecer sus prioridades.
Por otra parte están los que enterados del Concurso se lanzan a una carrera en contrarreloj, después de todo un año e incluso toda una vida sin tocar un pincel y de seguro sin tener idea de cómo se hace, para incursionar en lo que de ninguna manera deberían, en primera instancia porque es una falta de respeto a si mismos y a los demás participantes y también a los espectadores y en segundo lugar tenemos que reconocer sin ningún tipo de prebendas que cualquier Concurso respetable de arte pictórico no debería admitir a los improvisados, no hay lugar para ese estereotipo de personajes que no deja de tener el sayo de viveza criolla si se quiere pero lo que es triste e inadmisible y como si fuera una rara pero acostumbrada paradoja de los tiempos que corren a los jurados les sienta bien, el juicio sobre sus preferencias ya esta resuelto sin derecho a replica y no se hable mas del caso (no quisiéramos pensar que por desconocimiento). En realidad nada debería asombrarnos en tiempos en donde se desubican todos los indicadores, en donde ya no tenemos grandes iniciativas.
La historia del arte esta plagada de artistas que fueron rechazados, censurados, prohibidos, que fueron los últimos, los peores fracasados, los olvidados de su tiempo, los que al parecer perdieron terminantemente, pero que a la vez jamás claudicaron sin impórtales cuan lejanos se quedaban sus sueños, sus ideales, continuaron irremisiblemente con o sin éxito sus búsquedas, sin tener en cuenta que la historia de sus vidas terminaría por consagrar también su arte. ¿Quien no se conmueve ante la batalla existencial de Renoir? Que en sus últimos años y debido al reumatismo deformante, pierde la movilidad de sus piernas y de su manos, pedía a pesar de todo el dolor que debía soportar, lo llevasen en los atardeceres en su silla de ruedas hasta alguno de los paisajes de su jardín, allí lo situaban frente de su caballete, le ataban los pinceles a su muñeca y pintaba como si fuese su vida en ello. Frida Khalo a pesar de pasarse casi toda su vida postrada en una cama, debido a un accidente que le dañara irreversiblemente la columna vertebral, pinta expresando su profundo dolor, su terrible angustia y desesperación sin dejar de lado a mas de sus obras intimistas, otras que reflejan la afirmación de la identidad de su gente, hablamos de las intensas tradiciones mexicanas.
Esa es la diferencia entre un artista y otro que lo hace por vicio. Quien hace de su arte un modo de vida ve reflejado en sus creaciones, sus íntimos pareceres, cuestiona, descubre y se autodescubre, combate a ciegas por sus principios, debatiéndose en lo que quisiera plasmar y el resultado final de su trabajo, es un investigador de su propios rituales y mensajes y no duda en sacrificar lo que sea, nos referimos a tiempo, ganancias, sacrificio para lograr mejorar día a día hasta dar con ese estilo que exteriorice definitivamente sus fobias, sus urgencias de decir, de gritar que en el lugar menos imaginado esta lo bello, lo simple, lo extraño o quizá denunciar las injusticias personales o sociales como lo hizo Berni por ejemplo con sus legendarios personajes Juanito Laguna y Ramona Montiel, o tal vez acrecentar o desterrar un prejuicio religioso como lo hace León Ferrari en la mayoría de sus obras o ser testimonio de toda una época o reflejar si se quiere la paranoia de un sistema que termina por enloquecernos, por transformarnos en otros que no somos o no queremos ser, entonces pensemos que hacer arte definitivamente no es una cuestión menor para un Concurso, es una decisión que se toma para toda la vida…
Así pues no siempre los Salones, o Concursos posicionan a un artista porque frecuente, se establecen ciertas pautas para quien decide participar en estos; pero la mayoría de las veces esas pautas se contradicen con las visiones o con la manera de comunicarse de los mismos, ni siquiera coinciden por lo general en la temática que les da brillo a sus obras y que deben acomodar para ser favorecidos, hay todo un andamiaje existencial que se cae hacia lo ético y lógicamente en esa muy personal escala de valores que cada cual lleva muy adentro y que debe ser dejada de lado en mas de las ocasiones a la hora de decidir participar; indudablemente queda en cada uno establecer sus prioridades.
Por otra parte están los que enterados del Concurso se lanzan a una carrera en contrarreloj, después de todo un año e incluso toda una vida sin tocar un pincel y de seguro sin tener idea de cómo se hace, para incursionar en lo que de ninguna manera deberían, en primera instancia porque es una falta de respeto a si mismos y a los demás participantes y también a los espectadores y en segundo lugar tenemos que reconocer sin ningún tipo de prebendas que cualquier Concurso respetable de arte pictórico no debería admitir a los improvisados, no hay lugar para ese estereotipo de personajes que no deja de tener el sayo de viveza criolla si se quiere pero lo que es triste e inadmisible y como si fuera una rara pero acostumbrada paradoja de los tiempos que corren a los jurados les sienta bien, el juicio sobre sus preferencias ya esta resuelto sin derecho a replica y no se hable mas del caso (no quisiéramos pensar que por desconocimiento). En realidad nada debería asombrarnos en tiempos en donde se desubican todos los indicadores, en donde ya no tenemos grandes iniciativas.
La historia del arte esta plagada de artistas que fueron rechazados, censurados, prohibidos, que fueron los últimos, los peores fracasados, los olvidados de su tiempo, los que al parecer perdieron terminantemente, pero que a la vez jamás claudicaron sin impórtales cuan lejanos se quedaban sus sueños, sus ideales, continuaron irremisiblemente con o sin éxito sus búsquedas, sin tener en cuenta que la historia de sus vidas terminaría por consagrar también su arte. ¿Quien no se conmueve ante la batalla existencial de Renoir? Que en sus últimos años y debido al reumatismo deformante, pierde la movilidad de sus piernas y de su manos, pedía a pesar de todo el dolor que debía soportar, lo llevasen en los atardeceres en su silla de ruedas hasta alguno de los paisajes de su jardín, allí lo situaban frente de su caballete, le ataban los pinceles a su muñeca y pintaba como si fuese su vida en ello. Frida Khalo a pesar de pasarse casi toda su vida postrada en una cama, debido a un accidente que le dañara irreversiblemente la columna vertebral, pinta expresando su profundo dolor, su terrible angustia y desesperación sin dejar de lado a mas de sus obras intimistas, otras que reflejan la afirmación de la identidad de su gente, hablamos de las intensas tradiciones mexicanas.
Esa es la diferencia entre un artista y otro que lo hace por vicio. Quien hace de su arte un modo de vida ve reflejado en sus creaciones, sus íntimos pareceres, cuestiona, descubre y se autodescubre, combate a ciegas por sus principios, debatiéndose en lo que quisiera plasmar y el resultado final de su trabajo, es un investigador de su propios rituales y mensajes y no duda en sacrificar lo que sea, nos referimos a tiempo, ganancias, sacrificio para lograr mejorar día a día hasta dar con ese estilo que exteriorice definitivamente sus fobias, sus urgencias de decir, de gritar que en el lugar menos imaginado esta lo bello, lo simple, lo extraño o quizá denunciar las injusticias personales o sociales como lo hizo Berni por ejemplo con sus legendarios personajes Juanito Laguna y Ramona Montiel, o tal vez acrecentar o desterrar un prejuicio religioso como lo hace León Ferrari en la mayoría de sus obras o ser testimonio de toda una época o reflejar si se quiere la paranoia de un sistema que termina por enloquecernos, por transformarnos en otros que no somos o no queremos ser, entonces pensemos que hacer arte definitivamente no es una cuestión menor para un Concurso, es una decisión que se toma para toda la vida…
Sobre resguardar y recuperar nuestro patrimonio cultural
Siempre las verdades son molestas, a ninguno de nosotros nos hace gracia cuando alguien, sea quien fuere nos señala un error por un defecto, porque nos parece que desde nuestra óptica lo que nos rodea tiende a distorsionarse a nuestro favor por cierto, mejor dicho nos parece que esta bien, que así sea; es decir como pensamos y obramos por muchas razones, el hecho de que cada uno de nosotros lleva consigo un bagaje de conocimientos que torna en acciones para bien o para mal y en toda esa vorágine de intenciones, olvidamos nuestras limitaciones y terminamos por subestimar a los demás, terminamos por creer que tenemos la razón en todo, y resulta al final que no hay nada mas alejado de la realidad.
Cuando hablamos de los circuitos culturales de nuestra provincia (salvo dos o tres lugares que fueron restaurados a medias hace unos años) basta echar un vistazo a las fachadas de los edificios que se supone resguardan nuestro patrimonio artístico – cultural y sin grandes arrebatos podemos llegar a confirmar que estamos muy lejos de lo que debería ser un orgullo, hablamos como simples ciudadanos por supuesto. El Museo de La Ciudad, con sus instalaciones deterioradas, y sin ningún tipo de iluminación especial que destaque su presencia. El Museo Octavio de La Colina que tiene sus obras pictóricas que son su patrimonio fundamental arrumbadas en una oficina – depósito donde jamás culmina la ejecución de las obras pertinentes, para el resguardo de las mismas inconcretas por falta de presupuesto. O el Museo Histórico por ejemplo que cerro sus puertas por refacciones y jamás volvió abrirlas hasta el día de la fecha, dejando un caudal de reliquias en manos de la arena del olvido y quien sabe si también en manos de los suspicaces de turno. La inexactitud de un claro y sistemático programa oficial de cultura, que no sea quimérico, que se cumpla al pie de la letra, porque con las palabras hacemos un mundo, pero los hechos son diferentes. Los tiras y aflojes políticos, la escasa publicidad que se le da a cada uno de los eventos que se realizan contra reloj. Indudablemente existe un desinterés total por parte de autoridades y abdicados defensores de la cultura y en ello nos incluimos porque consideramos desde el inicio de estas notas que no sirve señalar culpables sin establecer primero una autocrítica. La falta de sensibilidad es notable en quienes esta depositada la responsabilidad sobre estas cuestiones, pero quizá nuestra propia irresponsabilidad sea aun mayor y no hay que olvidar que cuando no se hace lo que se debe en tiempo y en forma ya no sirven las explicaciones del caso.
Para decirlo claramente ¿Como es posible? que en una provincia con tan profundo caudal cultural, con una identidad sostenida por siglos, donde han nacido algunas de las mas grandes personalidades de las letras y del arte, no existe un lugar, (museo) que conserve siquiera lo mas importante de nuestros antepasados aborígenes, como estos y por respeto se merecen. Nada conservamos de la etapa colonizadora, ni siquiera un espacio donde puedan recrearse constantemente esos hechos y sean apreciados por las nuevas generaciones. No conservamos nada de las revoluciones de los grandes caudillos federales, a más de lo poco que queda en los museos del interior después de los saqueos de los años noventa, no valoramos, ni resguardamos ni un esbozo real de los personajes simbólicos que sellaron a fuego la historia de nuestra tierra y del país. No conservamos siquiera el tesoro arquitectónico de la ciudad, que fueron despojándolo poco a poco de cada una de sus edificaciones emblemáticas o se las dejo de lado hasta el punto del derrumbe obligado y conveniente.
Lamentablemente en esto no hay nadie a quien señalar, no hay caras visibles para echarles la culpa, tenemos que ser concientes de nuestras falencias, y no caer a lo de siempre, al chivo expiatorio, a la injuria fácil, y rebuscada, al golpe bajo, a tirar la piedra y esconder la mano porque todos nosotros la comunidad entera es culpable, ¿Cómo? me dirán ustedes si yo no hice nada, pues precisamente, ese es el problema, el paso a un costado, el desinterés, la falta de ganas si se quiere de preguntar, de indagar, de buscar respuestas, ese eterno no te metas, el miedo a las represalias, el creer que ya nada tiene solución, la falta de solidaridad, el exacerbado individualismo, son las causantes únicas y reales de que este pasando semejante trivialidad y dejación. Ahora hay que pensar en lo que queremos para nuestro futuro, pensar en serio porque ahí están nuestros hijos comenzando a buscar que alguien les diga porque suceden estas cosas. Porque lo que debiera ser importante ha dejado de serlo. Porque nos interesa tan poco educarnos como corresponde en cuanto a defender nuestro potencial cultural. Se trata simplemente de empezar a proponer una idea, a investigar ejemplos concretos de lo que podríamos hacer para mejorar todo lo que de momento a otro se esta perdiendo pero sin alucinaciones absurdas. A no esperar que los otros empiecen, cuando cada uno puede hacer lo suyo desde su pequeño o gran lugar y sobretodo acostumbrarnos a no esperar que todas las grandes soluciones caigan del cielo, se puede imaginar un destino diferente, lo que no podemos hacer es creer que un pueblo que no valora ni respeta su cultura llegara tan lejos, porque de seguro caerá en la mas absoluta de las postergaciones y entre todos no podemos ni debemos permitirlo.
Cuando hablamos de los circuitos culturales de nuestra provincia (salvo dos o tres lugares que fueron restaurados a medias hace unos años) basta echar un vistazo a las fachadas de los edificios que se supone resguardan nuestro patrimonio artístico – cultural y sin grandes arrebatos podemos llegar a confirmar que estamos muy lejos de lo que debería ser un orgullo, hablamos como simples ciudadanos por supuesto. El Museo de La Ciudad, con sus instalaciones deterioradas, y sin ningún tipo de iluminación especial que destaque su presencia. El Museo Octavio de La Colina que tiene sus obras pictóricas que son su patrimonio fundamental arrumbadas en una oficina – depósito donde jamás culmina la ejecución de las obras pertinentes, para el resguardo de las mismas inconcretas por falta de presupuesto. O el Museo Histórico por ejemplo que cerro sus puertas por refacciones y jamás volvió abrirlas hasta el día de la fecha, dejando un caudal de reliquias en manos de la arena del olvido y quien sabe si también en manos de los suspicaces de turno. La inexactitud de un claro y sistemático programa oficial de cultura, que no sea quimérico, que se cumpla al pie de la letra, porque con las palabras hacemos un mundo, pero los hechos son diferentes. Los tiras y aflojes políticos, la escasa publicidad que se le da a cada uno de los eventos que se realizan contra reloj. Indudablemente existe un desinterés total por parte de autoridades y abdicados defensores de la cultura y en ello nos incluimos porque consideramos desde el inicio de estas notas que no sirve señalar culpables sin establecer primero una autocrítica. La falta de sensibilidad es notable en quienes esta depositada la responsabilidad sobre estas cuestiones, pero quizá nuestra propia irresponsabilidad sea aun mayor y no hay que olvidar que cuando no se hace lo que se debe en tiempo y en forma ya no sirven las explicaciones del caso.
Para decirlo claramente ¿Como es posible? que en una provincia con tan profundo caudal cultural, con una identidad sostenida por siglos, donde han nacido algunas de las mas grandes personalidades de las letras y del arte, no existe un lugar, (museo) que conserve siquiera lo mas importante de nuestros antepasados aborígenes, como estos y por respeto se merecen. Nada conservamos de la etapa colonizadora, ni siquiera un espacio donde puedan recrearse constantemente esos hechos y sean apreciados por las nuevas generaciones. No conservamos nada de las revoluciones de los grandes caudillos federales, a más de lo poco que queda en los museos del interior después de los saqueos de los años noventa, no valoramos, ni resguardamos ni un esbozo real de los personajes simbólicos que sellaron a fuego la historia de nuestra tierra y del país. No conservamos siquiera el tesoro arquitectónico de la ciudad, que fueron despojándolo poco a poco de cada una de sus edificaciones emblemáticas o se las dejo de lado hasta el punto del derrumbe obligado y conveniente.
Lamentablemente en esto no hay nadie a quien señalar, no hay caras visibles para echarles la culpa, tenemos que ser concientes de nuestras falencias, y no caer a lo de siempre, al chivo expiatorio, a la injuria fácil, y rebuscada, al golpe bajo, a tirar la piedra y esconder la mano porque todos nosotros la comunidad entera es culpable, ¿Cómo? me dirán ustedes si yo no hice nada, pues precisamente, ese es el problema, el paso a un costado, el desinterés, la falta de ganas si se quiere de preguntar, de indagar, de buscar respuestas, ese eterno no te metas, el miedo a las represalias, el creer que ya nada tiene solución, la falta de solidaridad, el exacerbado individualismo, son las causantes únicas y reales de que este pasando semejante trivialidad y dejación. Ahora hay que pensar en lo que queremos para nuestro futuro, pensar en serio porque ahí están nuestros hijos comenzando a buscar que alguien les diga porque suceden estas cosas. Porque lo que debiera ser importante ha dejado de serlo. Porque nos interesa tan poco educarnos como corresponde en cuanto a defender nuestro potencial cultural. Se trata simplemente de empezar a proponer una idea, a investigar ejemplos concretos de lo que podríamos hacer para mejorar todo lo que de momento a otro se esta perdiendo pero sin alucinaciones absurdas. A no esperar que los otros empiecen, cuando cada uno puede hacer lo suyo desde su pequeño o gran lugar y sobretodo acostumbrarnos a no esperar que todas las grandes soluciones caigan del cielo, se puede imaginar un destino diferente, lo que no podemos hacer es creer que un pueblo que no valora ni respeta su cultura llegara tan lejos, porque de seguro caerá en la mas absoluta de las postergaciones y entre todos no podemos ni debemos permitirlo.
Sobre ese arte que nos venden
En el universo del arte existen muchas formas y maneras de ver las cosas, las opiniones se entrecruzan y terminan por enredarnos, de modo tal que terminamos por ignorar ciertas exactitudes. No hablamos aquí de la eterna dualidad del bien y del mal. Digamos que en este cosmos intemporal que nos ocupa cada uno tiene su propio olfato, su propia experiencia personal que lo identifica con ciertos rasgos de lo contemporáneo, de lo que los artistas ofrecen por estos días, dicho de mejor manera de lo que el mercado prefiera. Las industrias culturales se mueven al ritmo de los bienes y servicios. Y todo pasa por las tendencias que tienen su epicentro en las grandes urbes, quedando por cierto los resabios para el resto del mundo.
Claro que los individuos menos concientes de la globalización siguen dando batalla, concretando a puro pulmón sus creaciones, con las nociones un poco extraviadas acerca de lo que quisieran legar a la posteridad. Ahí es cuando el artista se da cuenta que la realidad, es tan dura y difícil tanto como el porvenir ¿Pues como trasvasar las barreras del tiempo sin dejarse devorar por el olvido? pesa demasiado la arena del porvenir en sobretodo quienes no toman lo que hacen con la seriedad que se debiera, aunque tampoco sea esta una condición insoslayable de los tiempos que corren.
Los museos, las galerías de arte, las exposiciones itinerantes, poco a poco han ido perdiendo el brillo que debieran tener, a nadie le importa saber como se llama tal o cual artista, su técnica, los materiales, el uso que pretende darle a su obra. Todo es efímero, ligero, fácil de relegar. La gente común cuando mira, una pintura, una escultura, una ambientación, parece que lo hiciera al vació, y en menos de lo que quisiéramos creer, salen de las salas, disparados a buscar algo que les haga sentirse plenos; evidentemente porque el arte no lo esta logrando en estos últimos tiempos, es difícil pretender que todo el mundo tenga acabados conceptos de psicología (algo ineludible para comprender lo que hacen ciertos artistas hoy por hoy) Todo depende del contexto en que se lo realice. Es como si se hubieran derribado ciertas normas, ciertas murallas, que eran un tanto guardianas de una manera de ver la vida, antes se suponía que un hombre culto poseía ciertas aptitudes, o destrezas fáciles de reconocer quizá leer a algún poeta francés en su idioma original, quizá amar los filmes de Fellini, tal vez apreciar el arte como un hecho totalizador capaz de cambiar el destino del hombre y por ende del mundo, pero desde que aceptamos que cualquier cosa puede ser arte, nos estamos viendo envueltos en algo que no sabemos donde terminara, el arte es algo que se nos escapo hace rato de las manos, y ahora cuando ya no sirven las filosofías convivimos también con la falsedad, a cara descubierta, y para males no se puede cambiar la historia, menos aun cuando se trata de arte.
Para ser mas precisos vasta mencionar a seudo artistas que pretender legar su propio cuerpo para que sea embalsamado y así demostrar que lo dio todo por su pobre ideología, de ególatra urgente. Otros disecan cadáveres y los exhiben como si nada, sin siquiera sentirse avergonzados, sin pensar en esos seres que un día fueron niños, o padres, solo una mente lo suficientemente perversa puede darle el calificativo de arte a esa barbaridad y sin embargo ahora es aceptado. Ahora pueden reflejarlo todas las publicaciones especializadas y las paginas Web cual si fuese un hecho extraordinario. Otros experimentan con las nuevas tecnologías, al servicio del arte, desde lo que conocemos como arte digital, hasta el arte de hologramas, pasando por enormes pantallas de plasmas con imágenes incoherentes y repetitivas son reconocidos en el primer mundo con todos los honores, multipremiados y a mas allá de esto crean un merchandise con la vanalidad de sus obras, lejos quedo eso de tener una buena mano para pintar o esculpir.
No tenemos idea de lo que vendrá en un futuro inmediato, si volveremos a rescatar el valor de lo que se hacia con dedicación, paciencia y sacrificio, o si definitivamente habrá de instalarse esta extraña conjunción de praxis y lenguajes visuales fracasados que nos venden envueltos en papeles brillantes de la postmodernidad que no es otra cosa que el simbolismo trágico de toda una época en la que vivimos donde el hombre sigue sin encontrar su lugar, su espacio, su trascendencia.
Menos mal que algunos pocos artistas a pesar de todo siguen con sus sueños y sus pinceles en alto…
Claro que los individuos menos concientes de la globalización siguen dando batalla, concretando a puro pulmón sus creaciones, con las nociones un poco extraviadas acerca de lo que quisieran legar a la posteridad. Ahí es cuando el artista se da cuenta que la realidad, es tan dura y difícil tanto como el porvenir ¿Pues como trasvasar las barreras del tiempo sin dejarse devorar por el olvido? pesa demasiado la arena del porvenir en sobretodo quienes no toman lo que hacen con la seriedad que se debiera, aunque tampoco sea esta una condición insoslayable de los tiempos que corren.
Los museos, las galerías de arte, las exposiciones itinerantes, poco a poco han ido perdiendo el brillo que debieran tener, a nadie le importa saber como se llama tal o cual artista, su técnica, los materiales, el uso que pretende darle a su obra. Todo es efímero, ligero, fácil de relegar. La gente común cuando mira, una pintura, una escultura, una ambientación, parece que lo hiciera al vació, y en menos de lo que quisiéramos creer, salen de las salas, disparados a buscar algo que les haga sentirse plenos; evidentemente porque el arte no lo esta logrando en estos últimos tiempos, es difícil pretender que todo el mundo tenga acabados conceptos de psicología (algo ineludible para comprender lo que hacen ciertos artistas hoy por hoy) Todo depende del contexto en que se lo realice. Es como si se hubieran derribado ciertas normas, ciertas murallas, que eran un tanto guardianas de una manera de ver la vida, antes se suponía que un hombre culto poseía ciertas aptitudes, o destrezas fáciles de reconocer quizá leer a algún poeta francés en su idioma original, quizá amar los filmes de Fellini, tal vez apreciar el arte como un hecho totalizador capaz de cambiar el destino del hombre y por ende del mundo, pero desde que aceptamos que cualquier cosa puede ser arte, nos estamos viendo envueltos en algo que no sabemos donde terminara, el arte es algo que se nos escapo hace rato de las manos, y ahora cuando ya no sirven las filosofías convivimos también con la falsedad, a cara descubierta, y para males no se puede cambiar la historia, menos aun cuando se trata de arte.
Para ser mas precisos vasta mencionar a seudo artistas que pretender legar su propio cuerpo para que sea embalsamado y así demostrar que lo dio todo por su pobre ideología, de ególatra urgente. Otros disecan cadáveres y los exhiben como si nada, sin siquiera sentirse avergonzados, sin pensar en esos seres que un día fueron niños, o padres, solo una mente lo suficientemente perversa puede darle el calificativo de arte a esa barbaridad y sin embargo ahora es aceptado. Ahora pueden reflejarlo todas las publicaciones especializadas y las paginas Web cual si fuese un hecho extraordinario. Otros experimentan con las nuevas tecnologías, al servicio del arte, desde lo que conocemos como arte digital, hasta el arte de hologramas, pasando por enormes pantallas de plasmas con imágenes incoherentes y repetitivas son reconocidos en el primer mundo con todos los honores, multipremiados y a mas allá de esto crean un merchandise con la vanalidad de sus obras, lejos quedo eso de tener una buena mano para pintar o esculpir.
No tenemos idea de lo que vendrá en un futuro inmediato, si volveremos a rescatar el valor de lo que se hacia con dedicación, paciencia y sacrificio, o si definitivamente habrá de instalarse esta extraña conjunción de praxis y lenguajes visuales fracasados que nos venden envueltos en papeles brillantes de la postmodernidad que no es otra cosa que el simbolismo trágico de toda una época en la que vivimos donde el hombre sigue sin encontrar su lugar, su espacio, su trascendencia.
Menos mal que algunos pocos artistas a pesar de todo siguen con sus sueños y sus pinceles en alto…
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

